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“Precandidato con serias chances de acceder a una banca nacional: el kirchnerista Sergio Leavy".

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A días de unas PASO el oficialismo “U” mira sin festejar la ventaja de Andrés Zottos en el bando propio, el municipio de Sáenz lamenta las torpezas de Martín Grande y en Tartagal hacen fuerza para que el votante capitalino impulse al “Oso” Leavy a una banca nacional.

Las PASO del próximo domingo se volvieron radioactivas para el ciudadano de pie, quien al quedar atrapado en alguna discusión sobre ellas blasfema contra las mismas, confiesa entender poco qué se vota o se aleja de la charla con las manos en los bolsillos y silbando bajito. El desánimo alcanza a no pocos militantes que sí se esfuerzan por imaginar escenarios y entregarse a sumas y restas que otorgan o quitan chances al candidato preferido.

Con las precandidaturas a diputado nacional, el poco entusiasmo se trasladó al entorno cercano al de los dos oficialismos importantes de la provincia: el que reside en el Grand Bourg y conduce Juan Manuel Urtubey, y el que -ocupando el Centro Cívico Municipal- lidera el intendente Gustavo Sáenz. Entre los primeros nadie duda del triunfo en octubre aunque un fantasma sobrevuela sobre ellos: que la dispersión del voto producto de la participación de seis candidatos otorgue el domingo 13 de agosto un primer lugar a Martín Grande o Sergio Leavy que así podrían presumir de ser la sorpresa de las PASO y asegurar que representan una bocanada de aire fresco en la política provincial lo cual podría ser factible. Después de todo, el periodista es la segunda vez en seis años que participa de una elección y el intendente de Tartagal no es del todo conocido en la Capital y menos aún en los valles de Lerma y Calchaquí.

Que Andrés Zottos corra con ventaja sobre el conjunto de los precandidatos del oficialismo multiplica la preocupación entre el urtubeicismo. También tiene sentido: el ex vicegobernador corre con ventaja simplemente porque es más conocido que el resto de los candidatos “U”, aunque un potencial triunfo suyo el domingo próximo dejará al oficialismo con una figura incómoda para octubre: la cara repetida durante dos décadas que permitirá a los adversarios enfatizar que la dirigencia “U” esta gastada, fosilizada y carece de mística alguna.

De allí que muchos armadores del Grand Bourg piensen que Matías Posadas sería el dueño de un perfil adecuado para las generales aunque los que así piensan están ahora atravesados por el desánimo propio de quienes saben que para ganar, se requiere de dos condiciones que no alcanzan al referente del Frente Plural: calle y unanimidad palaciega.

Lo primero se relaciona con el hecho de que aun poseyendo una mayor intención de votos que el propio Zottos en la capital provincial, el nivel de conocimiento de Matías Posadas en el interior provincial es muy bajo. Lo segundo, en cambio, se vincula con la balcanización de candidaturas que el oficialismo no supo evitar y que ahora se ve correspondido con la balcanización de padrinazgos particulares que perjudican al propio Posadas con la figura, por ejemplo, del precandidato Lucio Paz Posee: el empresario agropecuario que según los encuestadores no tienen chances de ganarle a Posadas aunque sí lo puede hacer perder por dos razones: le resta votos en Capital y apoyos en un interior donde varios intendentes reciben pedidos de apoyo para el empresario agropecuario de dos hermanos importantes: Rodolfo y José Urtubey.

Una decidida intervención del gobernador en favor de Posadas podría desequilibrar la balanza, aunque Urtubey parece demasiado inclinado a no ser parte de las contradicciones internas del momento. Y en ese marco, Andrés Zottos avanza no tanto por impulso del gobierno sino por el ímpetu personal de quien nunca fue un genio político aunque conoce bien la rosca criolla-provincial, mucho más las ambiciones nacionales de Urtubey y sabe que ganando las PASO será el mismo gobernador quien salga a decir maravillas de él por los próximos dos meses. La combinación de variables que le juegan a favor logró incluso un hecho inédito: que abultada billetera personal del actual senador se abriera por fin para movilizar enormes recursos que le eviten el ostracismo político que siempre supone un alejamiento permanente del Poder.

 

Pésimo comunicador

A pesar de lo mencionado el Grand Bourg está seguro de que el triunfo en octubre es un hecho y no descarta quedarse con dos de las tres bancas nacionales en juego. Tamaña confianza reside en la fenomenal maquinaria electoral que intendentes y legisladores del interior provincial pondrán en marcha en favor del candidato “U” cuando el gobernador lo disponga; pero también porque el adversario principal, Martín Grande, insiste en ejecutar movimientos que provocan rechazo en donde se presenta y desgaste en donde ya lo conocen.

 

El oso K

Distinta es la situación del otro precandidato con serias chances de acceder a una banca nacional: el kirchnerista Sergio Leavy. Y es que todo el ambiente político reconoce en el “Oso” un cuadro político, de esos que son capaces de otorgarle a un conglomerado de dirigentes objetivos estratégicos y elegir el momento y lugar para realizar los movimientos que ayuden a alcanzarlos. Algunos de sus operadores aseguran incluso que el jefe comunal de Tartagal podría ser el vencedor de las PASO del domingo por la dispersión del voto “U” y el escaso conocimiento que Martín Grande posee en un interior que reúne al 57% del padrón electoral.

El razonamiento peca de optimismo aunque el mismo para nada resta chances a un dirigente cuya imagen atraviesa al 100% de un norte provincial que con San Martín, Orán y Rivadavia reúne al 25% del padrón electoral; posee una alta intención de voto en esa región que es producto de la gestión de Leavy en Tartagal, el rechazo que genera el macrismo en el norte y una población que cansada de las figuras políticas de la capital quieren darle un empujón al hombre que saliendo del norte busca dar pelea en el conjunto provincial en donde logró montar listas en casi todo los municipios. No se trata de poca cosa: es la condición de posibilidad para reclutar a dirigentes políticos y referentes territoriales que conocen bien los secretos electorales del interior provincial, poseen alta experiencia en competencias que usan las boletas de papel y más aún para identificar a quienes se debe recurrir para garantizan fidelidad a un candidato.

Si a todo ello se le suma un triunfo de Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires, como muchos pronostican, las chances del intendente de Tartagal se agigantarán tanto que no habría que descartar que se vuelva blanco de operaciones políticas y mediáticas que como todas busquen resolver discrepancias políticas con calumnias a veces y con carpetazos otras.

 

Fuente: de Daniel Avalos para Cuarto Poder

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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